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(Los pacientes cardíacos deben tomar especiales precauciones para evitar los efectos negativos de las altas temperaturas.)
 
 
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El cambio climático y el aumento de la temperatura global están generando con mayor frecuencia fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones, huracanes, sequías y olas de calor, como la que experimentó recientemente la Argentina. Las altas temperaturas aumentan el riesgo cardíaco, especialmente en adultos mayores.
 
El cambio climático y el aumento de la temperatura global están generando con mayor frecuencia fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones, huracanes, sequías y olas de calor, como la que experimentó recientemente la Argentina. Las altas temperaturas aumentan el riesgo cardíaco, especialmente en adultos mayores.
  
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Cuando las temperaturas se mantienen muy altas durante varios días, los seres humanos pueden sufrir el llamado “golpe de calor”, que se caracteriza por elevada temperatura corporal (40 grados o más), piel seca y enrojecida, sudoración excesiva, mareos, náuseas o vómitos, estado de confusión o agitación, dolor de cabeza, calambres musculares, respiración agitada y frecuencia cardíaca acelerada.
 
Cuando las temperaturas se mantienen muy altas durante varios días, los seres humanos pueden sufrir el llamado “golpe de calor”, que se caracteriza por elevada temperatura corporal (40 grados o más), piel seca y enrojecida, sudoración excesiva, mareos, náuseas o vómitos, estado de confusión o agitación, dolor de cabeza, calambres musculares, respiración agitada y frecuencia cardíaca acelerada.

Revisión actual del 17:38 20 feb 2019


Alerta calor

El cambio climático y el aumento de la temperatura global están generando con mayor frecuencia fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones, huracanes, sequías y olas de calor, como la que experimentó recientemente la Argentina. Las altas temperaturas aumentan el riesgo cardíaco, especialmente en adultos mayores.

Alerta calor

Cuando las temperaturas se mantienen muy altas durante varios días, los seres humanos pueden sufrir el llamado “golpe de calor”, que se caracteriza por elevada temperatura corporal (40 grados o más), piel seca y enrojecida, sudoración excesiva, mareos, náuseas o vómitos, estado de confusión o agitación, dolor de cabeza, calambres musculares, respiración agitada y frecuencia cardíaca acelerada.

Ante el calor ambiental, el organismo intenta compensar el aumento de temperatura eliminado agua a través de la traspiración. Los vasos sanguíneos periféricos se dilatan y la sangre se dirige hacia la piel, lo cual impone más esfuerzos al corazón, al mismo tiempo que disminuye la presión arterial, provocando mareos e, incluso, desmayos.

La actividad física extenuante, la escasa toma de agua, el exceso de ropa y la permanencia al sol pueden causar un golpe de calor en el verano. Algunas enfermedades crónicas, como la insuficiencia cardíaca y la obesidad, aumentan el riesgo de padecer un golpe de calor, así como también el uso de ciertos medicamentos (betabloqueantes, diuréticos, antidepresivos). Sin embargo, se recomienda que los pacientes cardíacos o hipertensos continúen tomando los fármacos indicados por el médico en los horarios habituales.

Utilizar ropa holgada y liviana, beber alrededor de 3 litros de agua por día, mantenerse en lugares frescos, son medidas que pueden ayudar a prevenir un golpe de calor. Es importante no permanecer dentro de un auto estacionado, aunque esté a la sombra, y mojar la cabeza, cuello y axilas con agua fresca cuando sube la temperatura por encima de los valores habituales. También es fundamental que los mayores de 65 años beban agua periódicamente, aunque no sientan sed, para reponer líquidos y también minerales (sodio, potasio, etc.).

Se aconseja evitar las bebidas azucaradas y cafeinadas, así como también el alcohol, durante los días de mucho calor. Se recomienda beber jugos naturales de frutas y agua potable, además de comer en forma liviana (ensaladas y verduras, además de frutas).

No sólo el calor es peligroso para el sistema cardiovascular; la humedad elevada combinada con alta temperatura ambiental también aumenta el riesgo de padecer alteraciones cardíacas, deshidratación y golpes de calor. Ante cualquier síntoma de golpe de calor, es preciso consultar al médico, ya que se trata de una emergencia que puede resultar fatal en algunos casos.