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Revisión actual del 15:26 23 ene 2018

Hipertensión en la pos-menopausia

La hipertensión arterial afecta al 60% de las mujeres mayores de 65 años y es el principal factor de riesgo de enfermedad cardiovascular en la mujer posmenopáusica.

Durante la etapa fértil de la vida de la mujer, sus arterias se encuentran “protegidas” por la presencia de estrógenos. Estas hormonas actúan a nivel del endotelio, una delgada capa que recubre por dentro las arterias, favoreciendo la dilatación de los vasos y la circulación de la sangre.

En la menopausia, los ovarios dejan de producir estrógenos. En consecuencia, se producen cambios en la pared de los vasos sanguíneos que llevan a una creciente rigidez arterial y una disminución de la vasodilatación. En este momento de la vida de la mujer, especialmente en aquellas que presentan antecedentes familiares de hipertensión, aumentan los niveles de presión arterial.

A partir de los 50 años, el riesgo de hipertensión arterial es semejante en hombres y mujeres. Asimismo, se observa una redistribución de la grasa corporal hacia la zona abdominal. La mujer pos-menopáusica puede cambiar su estilo de vida, con un mayor nivel de actividad física y modificar sus hábitos alimentarios.


SÍNTOMAS:

La hipertensión arterial es una enfermedad que generalmente no produce síntomas.


FACTORES DE RIESGO:


EXÁMENES DIAGNÓSTICOS:

  • Medición de la presión arterial en consultorio.
  • Análisis de sangre.
  • Electrocardiograma (ECG).
  • Ecocardiograma doppler.
  • Monitoreo ambulatorio de la presión arterial (MAPA).
  • Monitoreo domiciliario de la presión arterial (MDPA).


TRATAMIENTO:

El tratamiento se focaliza en lograr un peso saludable, la adopción de un estilo de vida activo y un consumo moderado de sodio. En casos necesarios, se indica un tratamiento farmacológico.

Puede ser particularmente útil el empleo de algunos diuréticos (tiazídicos), ya que aumentan la absorción de calcio y colaboran en la prevención de osteoporosis.

Las mujeres hipertensas que necesitan tratamiento de reemplazo hormonal para el tratamiento de calores o disminución de la lubricación vaginal, deben estar bajo control cardiológico y ginecológico periódico.

La terapia de reposición hormonal y los moduladores de receptores de estrógeno no han revelado beneficios en la prevención de infarto u otros eventos cardiovasculares. Tampoco previenen el desarrollo de la hipertensión arterial.


PREVENCIÓN:

La prevención y tratamiento de la hipertensión arterial son iguales para varones o mujeres, independientemente de la edad. Se recomienda:

  • Descenso de peso.
  • Actividad física aeróbica.
  • Disminución del consumo de sal.


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