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Revisión del 08:47 30 dic 2017


Chagas: una enfermedad sin fronteras

La enfermedad de Chagas está causada por un parásito (Trypanosoma cruzi) pero es transmitida por un insecto, conocido como vinchuca o chinche. Si bien siempre se consideró una enfermedad de los países del Cono Sur, como Argentina y Brasil, hoy se registran millones de casos en distintos países latinoamericanos y más de 300.000 en Estados Unidos, donde recientemente se ha aprobado el primer fármaco para tratar a niños de 2 a 12 años.

Chagas: una enfermedad sin fronteras

El Chagas o tripanosomiasis americana es una enfermedad endémica en 21 países del continente, donde hay 100 millones de personas en riesgo de infectarse y alrededor de 8 millones ya infectadas con el parásito. En América Latina, se estima que se producen alrededor de 56.000 nuevos casos anuales de Chagas y 12.000 personas mueren por su causa. Pero, debido a las migraciones, el Chagas también amenaza hoy a los países europeos, Japón y Australia.

¿Cómo se produce la infección? En primer lugar, los parásitos infectan a las vinchucas, que generalmente anidan en las grietas de viviendas de chapa o barro en áreas rurales o semiurbanas. En segundo lugar, las vinchucas (o triatomas) pican a un ser humano o un animal para alimentarse de su sangre. Es entonces que el insecto puede depositar heces u orina con parásitos en la piel del humano. Cuando la persona se rasca, introduce los parásitos en su propio cuerpo.

El parásito del Chagas tiene un ciclo de vida muy complejo dentro del cuerpo humano. Tras una etapa aguda, en la que el paciente padece síntomas semejantes a los de una gripe y, a veces, un “ojo en compota”, el parásito se mantiene “dormido” en distintos tejidos. Sólo después de 20 ó 30 años, el Trypanosoma desencadena alteraciones en distintos órganos.

Hasta un 30% de los pacientes sufren trastornos cardíacos y hasta un 10% presentan alteraciones digestivas (agrandamiento del esófago o del colon), neurológicas o mixtas. Con el paso de los años, la infección puede causar muerte súbita por arritmias cardíacas o insuficiencia cardíaca.

Una persona que porta el Trypanosoma puede contagiar a otros seres humanos de dos maneras: a través de la sangre y durante el embarazo o parto (transmisión congénita). De ahí la importancia de hacer pruebas para diagnosticar el Chagas en donantes de sangre y de órganos y, también, en embarazadas.

Según la Organización Panamericana de la Salud, en 2015 había un millón y medio de argentinos infectados con Trypanosoma cruzi y más de 376.000 padecían una enfermedad cardíaca de origen chagásico (por ejemplo, insuficiencia cardíaca o arritmias). En 2014, el 2,57% de las embarazadas estudiadas tenía el parásito del Chagas en la Argentina, de acuerdo con datos oficiales proporcionados por la Sociedad Argentina de Cardiología. La prevalencia actual del Chagas en la población argentina es del 4%, según el Ministerio de Salud de la Nación.

Bolivia es el país con más prevalencia de Chagas en el mundo (6,1%), de acuerdo con un reciente estudio, que presentó una novedosa plataforma para disminuir la transmisión del parásito en ese país. Se estima que hay más de 607.000 bolivianos infectados con Trypanosoma cruzi.

En cambio, en Uruguay había 7.852 infectados con el parásito del Chagas en el año 2010, pero la transmisión se había detenido completamente, al punto de que no se registran nuevos casos en este país. Según la Sociedad Uruguaya de Cardiología, hay 615 pacientes con cardiopatía chagásica.

Existen fármacos (benznidazol, nifurtimox) efectivos para tratar el Chagas en niños y en adultos. Es importante destacar que 9 de cada 10 niños pueden curarse si reciben el tratamiento durante la etapa aguda de la enfermedad y 7 de cada 10, cuando padecen la enfermedad en forma crónica. Es fundamental realizar un diagnóstico correcto para iniciar el tratamiento lo antes posible y evitar enfermedades a largo plazo e, incluso, la muerte prematura.

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