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(Cada vez más mujeres jóvenes sufren infartos de miocardio. La importancia de prevenir los factores de riesgo.)
 
 
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Revisión actual del 12:45 8 mar 2019


8 de marzo: ¡Atención a las mujeres!

8 de marzo: ¡Atención a las mujeres!


Las enfermedades cardíacas pueden manifestarse de forma diferente en la mujer y el hombre. Mientras que en ellos el síntoma más frecuente del infarto de miocardio es el dolor en el pecho que se extiende al brazo, las mujeres suelen presentar, además del dolor de pecho, síntomas que se confunden con otros problemas: mareos, malestar estomacal, náuseas, extrema fatiga, dolor de hombros o mandíbula son señales que ellas deberían tener en cuenta para hacer una consulta rápida al médico. Después de todo, 1 de cada 3 mujeres muere por causas cardiovasculares y las enfermedades del corazón son 10 veces más letales que el temido cáncer de mama.

Si bien antes se asociaban los problemas cardíacos en las mujeres con la menopausia, nuevos datos indican que cada vez hay más mujeres jóvenes con infarto de miocardio. La razón de este aumento no es clara, pero muchos apuntan a la obesidad, el estrés y el sedentarismo como factores detrás de los infartos más tempranos en la población femenina. También la hipertensión durante el embarazo es motivo de creciente preocupación entre los cardiólogos por las consecuencias que puede tener en la mujer a corto y largo plazo.

Aunque el diagnóstico y el tratamiento rápidos son fundamentales para sobrevivir a un infarto de miocardio, la prevención de los factores de riesgo desde la juventud es clave para tener un corazón sano. No fumar, mantener una alimentación saludable, controlar el colesterol y la presión arterial son recetas para evitar las enfermedades cardíacas. En los últimos tiempos, además, tomó relevancia el rol beneficioso de la actividad física para prevenir infartos.

Según un reciente estudio publicado en la revista Circulation, las mujeres mayores que no se mueven tienen mayor riesgo que las otras. Por cada hora adicional de sedentarismo, aumenta 12% el riesgo cardiovascular. Las ancianas que permanecen sentadas o acostadas sin interrupción tienen un 54% más de probabilidades de enfermar del corazón que las que interrumpen el sedentarismo frecuentemente para pararse, caminar o hacer algún ejercicio. Reducir el sedentarismo diario en una hora disminuye un 26% el riesgo coronario, según los investigadores norteamericanos.

No se trata sólo de ir al gimnasio o practicar una actividad vigorosa. Levantarse de la silla para caminar aunque sea unos metros alcanza para obtener resultados en mujeres de la tercera edad. Cuanto más movimiento a lo largo del día, mejor. Lo ideal a todas las edades es caminar 30 minutos por día a buen paso o realizar una hora de ejercicio físico al menos tres veces por semana.

8 de marzo: ¡Atención a las mujeres!


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